Maraña Política

Por Aquilés Baeza

*Defiende el Parque Reforma Social por lo que le genera
*Dueños no pretenden desaparecer el jardín, sino mejorarlo
*Con Ebrard llegaron a un acuerdo, pero nunca les cumplió

Hasta cuando los vecinos de la colonia Reforma Social aceptarán que Víctor Hugo Romo Guerra les miente. Desconocen que en realidad este sujeto defiende tanto ese Jardín, “porque le reditúa buen dinero con la renta para fiestas y los espacios deportivos que en él existen, cuyo dinero, obvio, no ingresa a las arcas de la alcaldía”, acusa la familia Cuevas Lascurain, legítima propietaria de ese terreno de 34 mil 179 metros con 56 centímetros cuadrados.

Lo sorprendente es que con la misma actitud de hace cinco años, cuando estalló un violento enfrentamiento entre trabajadores de los dueños del terreno y los vecinos, Romo Guerra les aseguró que expropiaría “su” parque, sin considerar que desde 1977 inició un juicio de amparo, interpuesto por la familia para recuperar lo que legítimamente le pertenece.

Sin embargo, fue hasta el 4 de septiembre del 2008, cuando la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), declaró en firme el amparo definitivo, con lo que el gobierno capitalino estaba –y está—obligado en devolver lo que no es suyo y mucho menos de los vecinos, pese a que Romo Guerra insiste en que “es suyo y no tienen por qué devolverlo”, dice a cada momento el ahora militante de Morena, partido que se destaca por mandar al carajo a las instituciones.

A raíz de ese enfrentamiento, ocurrido la noche del 23 de septiembre del 2013, el abogado Alberto Woolrich Ortíz, representante legal de la familia Cuevas Lascurain, reveló lo que verdaderamente hay detrás de esa “encarnizada” lucha del ahora morenista, para que los vecinos conserven el Jardín Reforma Social, aunque legalmente no les pertenece.

“Que hable con la verdad el delegado –hoy alcalde—y deje de desprestigiar a la familia Escobar. Quisiera que alguien lo cuestionara del gran negocio que tiene en ese Parque, de lo que ignoran los vecinos, los mismos que pagan por usar las canchas de futbol y basquetbol, así como los cursos de verano que allí se imparten, lo mismo por las fiestas que se organizan”, dice el litigante.

Julio Escobar Mondragón, bisnieto de Carlos Cuevas Lascurain, propietario del terreno donde se ubica el Parque Reforma Social, aclara que su familia nunca ha pretendido desaparecer el jardín, pero si pide que “Romo Guerra deje de mentir a los vecinos y ya no comprometa más al Gobierno capitalino, de que expropiará el predio, porque no es posible y si continuará generándole graves problemas legales”, afirma.

Además, asegura que siempre ha querido solucionar el problema, “pues en 36 años –hoy lleva más de 41– de conflicto, han muerto quienes comenzaron la lucha y no queremos sufrir lo mismo. Mi padre y mi tío, que iniciaron el amparo, fallecieron durante el proceso. Pero, insisto, nunca fue su intención acabar con el área verde de la zona, y en esta línea continuamos nosotros”, enfatiza.

Incluso, revela que en su momento con Marcelo Ebrard, cuando fungía como jefe de Gobierno, firmaron un acuerdo, “pero no le alcanzó el tiempo para cumplirlo, o más bien no quiso.

El 4 de septiembre de 2009, la señora María de Lourdes Mondragón Casas, madre de Julio, firmó un contrato de donación con el entonces Gobierno del Distrito Federal, representado por el Oficial Mayor, Ramón Montaño Cuadra, y el director general de Patrimonio Inmobiliario del DF, Guillermo Guzmán Verduzco. Aunque el documento fue registrado hasta el 7 de febrero de 2012 ante la Notaría Pública 100 del DF, para defensa de los propietarios, “pero Ebrard no lo respeto”.

Aunque luego de intensas pláticas con la entonces directora Jurídica del GDF, Leticia Bonifaz –a la que ventilan como próxima ministra– , ésta les pidió una donación para entregarles los 34 mil 179 metros con 56 centímetros cuadrados que conforman el Jardín Reforma Social, sin considerar la violación a la sentencia de amparo.

“Le dijo a mi madre que debía hacer una donación, porque su jefe (Marcelo Ebrard), buscaba candidatearse para la Presidencia de la República y, obvio, los votos de los vecinos serían importantes. A cambio, Bonifaz le ofreció interceder ante la ALDF para cambiar el uso de suelo de ese terreno y que pudiera construir lo que quisiera”, señala Julio Escobar.

De allí que la familia aceptó donar al GDF, 10 mil 323 metros cuadrados del predio, así como otros seis mil 120 metros donde actualmente está asentada la Estación de Transferencia de Basura; es decir, en total la familia Escobar donó 16 mil 443 metros cuadrados para que continuara siendo el Parque Reforma Social.

“Pero no sólo eso, en el contrato de ‘donación sujeto a condición suspensiva’, como legalmente se le denomina, quedó establecido que ‘…el presente instrumento no podrá ser revocado en el futuro…’, por lo que será muy difícil que proceda la expropiación, como lo ha ofrecido el delegado, quien seguramente desconoce de este acuerdo”, comenta Escobar.

Recuerda que luego de pedir en varias ocasiones a Miguel Ángel Mancera los escuchara, finalmente su madre fue recibida el 16 de mayo pasado por el entonces Consejero Jurídico, José Ramón Amieva Gálvez, con la intención de ponerle fin a este conflicto que inició el 4 de julio de 1977, pero la sentencia quedó en firme el 15 de febrero de 2008. Pero lo mismo, nada ocurrió. Sólo falsas promesas.

Empero, Víctor Hugo insiste que “el Parque será expropiado”. Y ya ven, queridos tres lectores, digno militante de Morena, el pasado sábado se hizo detener como Cristo –igual como lo hace su patrón, “ya saben quién–, para aparecer como víctima del sistema que él tanto viola, cuando por segunda ocasión –primero como jefe delegacional y ahora como alcalde–, juró respetar y hacerlo respetar. Puras mentiras. Pero en fin, allá él y su mala cabeza. ¿A poco no?