Tintes Políticos

Por Sarahy Alvarado 

 

 

 

 

Sin proponérselo, la jefa de gobierno Claudia Sheinbaum alienta la participación de partidos de oposición para reintegrarse a la lucha por las preferencias ciudadanas, luego de que Andrés Manuel López Obrador arrasó en las urnas y le dio el triunfo a las sanguijuelas que se incrustaron en su partido Morena –como las califica Citlali Ibañez Camacho, mejor conocida como Yeidckol Polewnsky- y obtuvieron por el impulso del tabasqueño un cargo en la administración pública o una curul en los congresos.

 

Los errores en la administración de Sheinbaum, la falta de control -o protocolos como lo confesó- de los problemas en la ciudad, los robos, las ejecuciones y demás delitos que azotan a los capitalinos, son bocanadas de oxígeno para los partidos políticos de oposición.

 

En esta retahíla de errores, Acción Nacional con su dirigente en la ciudad, Andrés Atayde Rubiolo, se coloca al frente de la oposición para desacreditar la estrategia de seguridad pública de Sheinbaum y la inoperancia de sus colaboradores en las dependencias capitalinas.

 

Los esfuerzos de los panistas por evidenciar la incapacidad de las autoridades capitalinas y del gobierno federal se replican en los congresos, con sus legisladores que ante cualquier error, por omisión o comisión, tunden a las autoridades y evidencian sus innumerables deficiencias. Los panistas trabajan coordinados y con objetivos comunes.

 

En lo que queda del Partido de la Revolución Democrática sólo se observan intentos de mantener el nombre y las ínfimas prerrogativas que obtienen. En total orfandad, sin las violentas tribus que lo gobernaron durante casi dos décadas, los del sol azteca caminan rumbo a su extinción porque el éxodo hacia el partido Morena continúa.

 

La máxima representación del PRD no está en lo que queda de su dirigencia local, sino en la fracción parlamentaria del Congreso de la Ciudad, con Jorge Gaviño Ambriz, quien en cada sesión de trabajo exhibe la inexperiencia de los diputados de Morena y se ha convertido en el defensor de las justas causas de los capitalinos.

 

En tanto que en el Revolucionario Institucional parecen caminar hacia la renovación de su dirigencia en el Comité Directivo sin sobresaltos y sin confrontaciones, luego de que rechazaran la intervención del Instituto Nacional Electoral en su proceso de elección de la dirigencia nacional, por los excesivos costos y trámites que imponía el árbitro electoral para conducir esos comicios internos.

 

Por unanimidad, en consejo extraordinario, los priístas acordaron que sus órganos internos organicen la elección de su dirigencia nacional para la que hay cuatro apuntados: Ivonne Ortega, Narro Robles, Ulises Ruiz y Alejandro Moreno, este último con amplias posibilidades de convertirse en el líder de los tricolores, a pesar de que sus contrincantes insisten en ubicarlo como el candidato de Andrés Manuel López Obrador, para intentar desviar el respaldo que tiene de sus correligionarios en todo el país. La elección del dirigente nacional priísta está programada para el mes de septiembre próximo. En tanto llega ese día, los suspirantes recorren los estados de la república tratando de sumar más simpatías a sus aspiraciones.

 

En la Ciudad de México, el candidato con mayor presencia y respaldo es Israel Betanzos Cortes, ex coordinador de los diputados de ese partido en la extinta Asamblea Legislativa. Su opositor más cercano es Sergio Jiménez Barrios, quien cuenta con el respaldo de comerciantes de la ciudad y de algunas otras expresiones, con poca presencia en ese partido.

 

El permanente trabajo de Israel Betanzos en las comunidades y su buen desempeño en los cargos que ha ocupado en las filas de ese partido –FJR, MT y provisionalmente la dirigencia del PRI local- han forjado un liderazgo que es apoyado por un número importante de los militantes y simpatizantes que aún confían en el resurgimiento de ese instituto político.

 

Los buenos oficios de Betanzos, sus amplias capacidades para concertar acuerdos, su convencida filiación a ese partido del que reconoce errores, omisiones y el incumplimiento de responsabilidades, así como su determinación de escuchar a todos las voces, simpatizantes y detractores, lo colocan en la antesala de la dirigencia de su partido en la capital, que especulan se resolverá antes del cambio en el Comité Ejecutivo Nacional tricolor.