Maraña Política

Por Aquilés Baeza

 

*Arturo Zaldívar sólo es un empleado más de AMLO
*Lord de Macuspana ahora controla los tres Poderes
*Buen trabajo de Olga y Julito para allanarle el camino

 

A poco alguno creyó el cuento ese de que eran cuatro los candidatos para ocupar la presidencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) los próximo cuatro años, cuando desde el 1 de julio pasado ya estaba decidido quién sería el bueno.

Esta elección en el Máximo Tribunal de justicia del país, al menos para su Charro –o sea yo–, resultó igualititita que cuando los morenos eligieron a Claudia Sheinbaum candidata a la Jefatura de Gobierno. De verdad. Todo fue una farsa del Lord de Macuspana –así llamaré de hoy en adelante a ese sujeto que despacha en Palacio Nacional, pues lejos de ser Presidente de la República actúa como verdadero Emperador–.¿A poco no?

Pero bueno, les revelaré que de acuerdo con nuestros servicios de inteligencia –porque no duden que los tengo, eh–, desde antes de las elecciones –que también resultaron toda una parodia, aunque hasta su servilleta, inocentemente, creyó que el Rey Tabasqueño no llegaría al Zócalo, pero luego descubrí que ya estaba decidido–, tenían acordado al que supliría a Luis María Aguilar Morales en la presidencia de la SCJN.

Para ello, el Lord de Macuspana comisionó a la que sería –y ahora es—su secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, y al que sería –y también lo es– Consejero Jurídico de la Presidencia, Julio Sherer Ibarra, fraguar la estrategia para limpiarle el camino al ministro Arturo Zaldívar Lelo de Larrea.

Sabían que eso definiría a su patrón tomar el control del Poder Judicial de la Federación (PJF), como antes lo hizo con el Poder Legislativo al obtener la mayoría el partido de su propiedad, Morena, el mismo que le compró el PRD al que ahora odia y busca por todos los medios desaparecerlo.

Es decir, el Emperador Tabasqueño necesitaba tener el control de los tres poderes de la unión: el Ejecutivo, que él representa; el Legislativo, con diputados y senadores; y ahora con el Judicial. ¿Y así dudan que sea Rey más que Presidente de la República? El control total de una incipiente nación que por coraje, más que por razón, echó al PRI y al PAN de Palacio Nacional.

Con ello, cumplió su primera amenaza –perdón, promesa–, de violar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que establece la división de poderes para que el país sea gobernado con justicia, sin que persona alguna abuse del poder, lo cual, con este sujeto, está máxima quedó en el abandono.

Puros cuentos esos de elecciones. En serio se los digo. Con el nombramiento de Zaldívar Lelo de Larrea está allanado el camino para que en el transcurso del año, pues también será renovado el Consejo de la Judicatura Federal (CJF).

Este organismo, que también forma parte del PJF, está conformado por siete integrantes, pero la tarea es colocar a más morenistas, los mismos que parecen ambulantes y surgen de la noche a la mañana en cargos y lugares que antes, ni en sus pesadillas, imaginaban llegar.

De estos siete integrantes del CJF, como ha quedado establecido, al menos uno ya fue nombrado: Arturo Zaldívar, pues como presidente de la SCJN, por reglamento, también ocupará el mismo cargo en el Consejo, pero a esto se suma que cinco de los otros seis terminan su ciclo este 2019.

Por ello, desde este momento se los aseguro, el Lord de Macuspana colocará a esos cinco que abandonan este año el CJF, por lo que esos lugares serán para sus incondicionales, con lo que ese órgano lo tendrá a sus pies, como tiene a los otros dos Poderes de la Unión, para designar, ratificar, adscribir y remover jueces de distrito y magistrados a su voluntad.

Les comento que para elegir a esos seis consejeros, tres son designados por el Pleno de la SCJN, de entre los más de mil 508 magistrados y jueces de distrito; dos más, por el Senado, donde, como sabemos, decide la aplanadora Morena; y el otro, lo nombra directamente el Presidente de la República. ¿Cómo les quedó el ojo? ¿A verdad? ¿Entonces es Lord o no?

Además, el CJF tiene a su cargo más de 710 órganos jurisdiccionales, como: 195 tribunales colegiados, 79 tribunales unitarios, 324 juzgados de distrito, 12 tribunales colegiados de circuito auxiliares, 12 tribunales unitarios de circuito auxiliares, 49 juzgados de distrito auxiliares, siete juzgados federales penales especializados en cateo, arraigo, e intervenciones de comunicaciones, un juzgado de distrito del complejo penitenciario de Islas Marías y auxiliar en estados del país, además de estar facultado para expedir acuerdos generales sobre su funcionamiento.

Antes de la elección de Zaldívar Lelo de Larrea, el Pleno de ministros también eligió a Juan Luis González Alcántara, cuya designación como ministro avaló el Senado en diciembre pasado, por designio de “ya saben quién”. Pero no quedó ahí, ¿qué va?, pues también este angelito, será presidente en los siguientes dos años de la Primera Sala. Es decir, poco faltó que el Lord de Macuspana entrará hasta la cocina de la SCJN.

Pero eso sí, este nuevo presidente de la tremenda Corte, garantizó a los mexicanos que el Poder Judicial de la Federación será contrapeso al Poder Ejecutivo, pues en su discurso afirmó: “Defenderemos su independencia y autonomía”. Un imposible. Y, obvio, sus palabras hicieron recordar a José López Portillo, cuando dijo que defendería el peso como perro. Y ya ven cómo nuestra moneda hasta la orinó días después.

Es un hecho que Zaldívar Lelo de Larrea llega a la Presidencia de la Corte con una evidente buena relación con “ya saben quién”, sobre todo con la ministra jubilada, Olga Sánchez Cordero, hoy secretaria de Gobernación, quien fue su aliada en casos como el de la francesa Florence Cassez, así como con la secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval, con quien también sostiene estrecha amistad.

Sin embargo, los más de mil 508 jueces de distrito y magistrados lo ven como un extranjero que amenaza a la Gran Familia Judicial, pues tienen presente que en el último informe de labores de Luis María Aguilar, donde su vecino de Palacio Nacional huyó como delincuente, pues no se quedó a comer como tradicionalmente lo hacía el Jefe del Ejecutivo, sólo saludo y hasta abrazó calurosamente justamente a Zaldívar Lelo de Larrea. De allí que desconfían que el PJF vaya a ser independiente, como lo garantizó este ministro.

Es más, fue tan evidente la intromisión de “ya saben quién” en esta importante determinación del PJF, que a diferencia de la sesión de enero de 2015, cuando fue elegido Luis María Aguilar como presidente de la SCJN, cuya tarea se prolongó por más de seis horas al requerirse 32 rondas de votación para desempatar, ahora bastaron 10 simples minutos, para que Arturo Zaldívar Lelo de Larrea fuera elegido presidente del Máximo Tribunal y del Consejo de la Judicatura Federal y este resultado fue al primer conteo de votos.

Con siete votos de los 11 ministros, Zaldívar Lelo de Larrea llega como primer presidente que no proviene de la carrera judicial: es decir, nunca antes ocupó algún juzgado o tribunal de justicia.

Pero será el sereno, como dirían los abuelos, pero Arturo Zaldívar Lelo de Larrea es percibido como un ministro afín a las ideas anticorrupción del Lord de Macuspana, pues, además, es conocido por emitir criterios controversiales, como el libre desarrollo de la personalidad para legitimar el uso lúdico de la marihuana; ordenar la liberación de la francesa Florence Cassez, bajo el argumento de violaciones al debido proceso; y regular la publicidad oficial, además de que en agosto de 2011 fue uno de los dos ministros que votó a favor de aprobar el pago de El Encino, con lo que en el 2005 se hubiera evitado el desafuero de su ahora “patrón”.

Incluso, el ahora líder del Poder Judicial de la Federación públicamente ha reconocido que la Corte y los juzgadores han sido blanco de diversas críticas, al ser percibidos como opacos, cerrados y derrochadores, por la que se requiere una profunda labor de autocrítica y reforzar los elementos que legitiman el rol que cumplen en la sociedad.

De allí que los 25 años que se desempeñó como abogado postulante en la materia constitucional, así como su actividad como docente, le sirvieron para abrirle la puerta al Máximo Tribunal de justicia del país. Pero en fin, allá ellos. ¿A poco no?