Narco de plácemes con administración de AMLO

por | Abr 11, 2019 | Columnistas, Destacados

Fotografía: Especial

Maraña Política

Por Aquilés Baeza

 

 

*Han “desaparecido” los grandes decomisos de droga
*Incluso, han ampliado su catálogo de ilícitas actividades
*Alcalde dice a gruyeros que no caeré en provocaciones

No sé ustedes, queridos tres lectores, si se han percatado que desde la llegada de “ya saben quién”, prácticamente desaparecieron en México los grandes decomisos de droga y arsenales, así como la captura de capos, pues sólo llegan a detener a pecesillos de este gran monstruo del narcotráfico.

Y quizá respondan que “es muy buena noticia”. Pero no. El problema es que los cárteles de las drogas, seguros de que el bocón y falso Mesías de Macuspana cumplirá su palabra de dejarlos en paz, ahora no sólo se dedican al tráfico de su veneno, sino que ahora, como grandes empresarios y “gente de bien”, como los cataloga el político tabasqueño, han ampliado su catálogo de ilícitas actividades.

De allí que ahora, para obtener mayores ganancias, también se dedican al secuestro, la extorsión, la trata de blancas, prostitución, lavado de dinero, contrabando, piratería, distribución de música, películas y ropa, así como al control de redes de vendedores ambulantes en las estaciones del Metro de la Ciudad de México.

Mientras que en el norte del país, también se ocupan al cruce de indocumentados, aprovechando los narco-túneles transfronterizos para el paso de drogas hacia Estados Unidos, así como el robo, remarcado y salida del país de vehículos automotores, robo de combustibles a Pemex, robo a transportes de mercancías, entre muchas otras “linduras”.

Además, reforzaron alianzas con cárteles y mafias de Colombia, Bolivia, Guatemala, Nicaragua, Perú, Argentina, Brasil, España, Marruecos, Italia e Inglaterra, así como países del occidente de África, Medio Oriente, Filipinas, Tailandia y Rusia, país de donde obtienen ocasionalmente el conocido armamento conocido como “Cuerno de Chivo”, utilizados por sus sicarios.

Por eso, no me queda de otra que agradecer a este locuaz huésped de Palacio Nacional. Es hombre de palabra. Eso que ni qué. El problema es que sólo a los narcos les ha cumplido, porque a los viejecitos, madres solteras o maltratadas, a los estudiantes y tantos otros que velan por el bien del país, a esos, literal y lamentablemente, los ha abandonado.

Gracias, señor tabasqueño. Con su proceder evidencia que tiene muy bien arraigada en su persona la cultura del narcotráfico, pues los capos también dicen velar y cuidar a los pobres. Todo ello confirma un conjunto de comportamientos, valores, códigos propios, simbolismos y significados, que caracterizan la vida de los narcotraficantes y sus acciones.

Con ese cuento de que apoyará a los llamados “ninis” -esos chamacos que ni estudian ni trabajan, pero como lo admiran y defienden-, sabe que, como buen capo, son carne de cañón para su permanencia en el poder. Porque desde este espacio, le aseguro, no le creo que sólo durará seis años. Eso que lo crean los babosos que simpatizan con usted.

Pero este plan del narcotráfico y que desde hace años usted lo adoptó, he de decirle que, desgraciadamente, no es nuevo. Desde hace años los capos lo popularizaron, sobre todo en los menores que ahora lo ven a usted como la vía para conseguir el sueño de tener poder y dinero.

A eso desde hace mucho los estudiosos sociales lo llaman “narcocultura”, que ha impactado profundamente entre nuestros jóvenes, y que usted ha tomado casi todo y que lo ha llevado a tener gran aceptación entre los menores, que ahora buscan emular el poder que muestra.

Lamentablemente este fenómeno que hoy encabeza, como antes lo hicieron los cárteles de las drogas, deriva en un cambio cultural que está marcando a una generación, que crea nuevas dinámicas, nuevos hábitos cotidianos y adaptación a un nuevo sistema social que, lejos de ayudar, hunden o contaminan a la gente y a los sistemas político, económico y social; es decir, perjudican a una nación. ¡Gracias, señor tabasqueño!.

Y como no lo van a seguir, si prácticamente usted les ha entregado las llaves, chapas y la propia casa a los narcotraficantes, pues las millonarias ganancias que obtenían antes de su llegada, ahora les resultan insuficientes, por lo que han ampliado su agenda de delitos, dado que, aunque lo quiera usted ocultar, “los entres” les han sido incrementados.

Los capos saben bien que tienen el paso libre para su ilícita actividad, motivo por el que buscan acabar, a como diera lugar, con sus rivales. De allí los múltiples y cada vez más cotidianos ajusticiamientos. Saben que gozan de impunidad, aunque esto será siempre y cuando cumplan con las cuotas exigidas por sus “incorruptibles y honestos” funcionarios. No nos hagamos guajes, señor tabasqueño.

De allí que ahora la Fiscalía General de la República y la Secretaría de Seguridad Pública Federal emiten comunicados con aseguramientos de “cuatro kilos de cocaína”, cuando antes eran toneladas, grandes cargamentos de droga, pero ahora no sólo decomisan raquíticas cantidades de ese enervante, sino que a nadie capturan. Pero en fin, allá usted, “honesto Prejidente”. ¿A poco no?

Pilón.- Bien que le dolió las acusaciones que el pasado fin de semana emitieron contra su persona los dueños de las grúas que operan en el municipio de Tlalnepantla, pues en respuesta el alcalde, Raciel Pérz Cruz, los señaló como “un grupúsculo abusivo y prepotente, que abusan de los automovilistas”.

Pero el coraje no quedó allí, ¿qué va?. El funcionario decidió demandarlos por la vía penal y civil, acusándolos de los delitos de extorsión y daño moral en contra de dirigentes de grúas, quienes causaron caos vial en calles de la Ciudad de México y de Tlalnepantla el viernes pasado.

El 11 de abril, en conferencia, el alcalde reveló que extendió por dos meses más la suspensión de infracciones de tránsito, con el propósito de erradicar actos de corrupción en los agentes de tránsito y en la operación de grúas.

Sin embargo, los gruyeros organizaron una protesta y bloqueo en calles de la Ciudad de México para llegar al Zócalo, donde acusaron al alcalde de Tlalnepantla, “de incumplir acuerdos de campaña”.

Como era de esperarse, el presidente municipal de Morena no se quedó con los brazos cruzados y declaró su “más absoluto rechazo y repudio a esas acusaciones, porque no tengo ese tipo de acuerdos, con un grupúsculo abusivo, prepotente, que abusan de los automovilistas, a los que cobran altas sumas, sin tabulador por un arrastre de grúa en caso de accidente, infracción o descompostura mecánica”, acusó.

Por ello, informó que demandó penal y civilmente a los líderes gruyeros, como: Roberto Soto Gómez, Guillermo García Salmerón, Hugo Piz Hernández y Gabriel Jiménez Jiménez, de la Alianza de Autotransportistas y Comerciantes Metropolitanos, AC (ACME) -de verdad, así es la razón social; no se trata de alguna caricatura de Hanna-Barbera.

Incluso, el buen Raciel advirtió, como buen morenista, que no cederá a presiones, ni chantajes, pues seguirá actuando para terminar con la corrupción. ¿Será?