La fiesta del VAR

por | Feb 4, 2019 | Columnistas, Destacados

Imagen: Redes sociales

En Media Cancha

Por Luis Ernesto López

 

El Árbitro Asistente de Vídeo (VAR, por sus siglas en inglés), se implementó en la Liga MX desde el torneo Apertura 2018 y como en el resto del mundo del futbol, tiene como único objetivo evitar flagrantes errores humanos que condicionen el resultado en un partido.

 

Pero, ¿Cómo funciona?

Su participación como juez se encuentra limitada a tres situaciones fundamentales de un partido como son: goles, penales y expulsiones directas.

 

En caso de que éstas se presenten, los operadores del VAR se comunican por el auricular con el árbitro central y le comentan lo ocurrido, ante lo cual él debe tomar la decisión de revisar el video de manera personal o aceptar la apreciación de los árbitros en cabina.

 

Es importante señalar que sólo el árbitro central tiene permitido acercarse al monitor en cancha para apreciar la repetición sin ningún tipo de presión de jugadores o cuerpo técnico de los equipos, lo cual es importante para calificar una jugada de manera objetiva e imparcial.

Ahora, la pregunta obligada es, ¿de verdad ayuda en la calidad del arbitraje? Digamos que sí, porque trata de disminuir errores “polémicos” partido tras partido, pero nada es tan bueno para ser cierto.

 

Como ya lo señalé, sólo el árbitro central tiene la posibilidad de solicitar la repetición ya que su decisión final es la que prevalece, lo cual deja mucho a la especulación y en algunos casos lleva a la exhibición de ellos mismos al señalar sus errores en público por el simple tema de la interpretación.

 

Y es que las reglas de arbitraje de la FIFA también propician este tipo de especulaciones con términos como “oportunidad manifiesta de gol”, la cual en una jugada determinada tanto para uno puede ser como para otro no, situación que una vez más lleva a “interpretar”, ¿entonces para qué sirve el VAR? ¿Solo para hacerlo con calma?

Si su función es “evitar errores”, lo que se debería erradicar primero es el motivo de esos errores, la “interpretación”, con reglas claras y precisas sobre cómo se califican diversas situaciones en las que el árbitro sólo deba apegarse a un lineamiento establecido.

 

Así se le daría más credibilidad al arbitraje de tal manera que si un jugador comete una infracción sería sancionado de acuerdo a un reglamento claro, conciso y preciso; y no de acuerdo a lo que en ese momento interprete el árbitro, hecho que en realidad va ligado con el tema de “a quién se le juzga”.

 

Pero la “fiesta” del VAR va más allá pues no sólo se necesita quitar lo interpretativo del reglamento, que al parecer es el menor de los males en el problema, sino también la parte que determina cuándo se debe revisar una jugada ya que la mayoría de las veces es “sólo cuando el árbitro quiere”, literalmente, y aunque para algunos el pretexto es que le quitaría esencia al juego o lo haría muy largo e interrumpido, la realidad es que sólo afectaría esos “intereses creados” en temas de rating y el show que regalan semana a semana, pues es lo que vende.