Un año después de la invención del cine, durante el gobierno de Porfirio Díaz, llegó la industria cinematográfica a nuestro país, pero no fue hasta 1939 cuando el cine mexicano logró consolidarse, no sólo a nivel nacional, esto debido al estallido de la Segunda Guerra Mundial, ya que Europa y Estados Unidos, quienes manejaban el mercado cinematográfico, se vieron obligados a abaratar las producciones, además de que sus películas tomaron un enfoque propagandístico y se centraban en los temas referentes a la guerra.

 

Mientras en México se encontraron nuevas formas y materiales para la producción cinematográfica, de modo que muchos de los creadores extranjeros apostaron por producir sus cintas en nuestro país, y en 1940 comienza el surgimiento de los grandes estudios cinematográficos en la Ciudad de México. Las cintas mexicanas comenzaron a explorar géneros como la comedia, el romance y los musicales, se apostó por un cine realista, influenciado por la narrativa norteamericana; el llamado Cine de Oro Mexicano comenzó a desarrollar el “culto al actor”.

 

Surgieron figuras como Dolores del Río y María Félix, cuya belleza fue reconocida como la representación de la mujer mexicana a nivel internacional, esto, junto con la calidad argumental de las cintas, fue clave en el éxito de los largometrajes mexicanos, ya que los espectadores se identificaban con ellos. A nivel internacional se exportaban como un retrato cultural.

 

En el otro lado de la balanza, surgió la comedia ranchera, la cual crea héroes, galanes, cuya música se vuelve emblema de la cultura mexicana, de aquí, nacen figuras como Jorge Negrete, Antonio Aguilar, Luis Aguilar y claro, Pedro Infante quien era tomado como el mexicano modelo, a nivel nacional e internacional.

 

Luego, tras el éxito del teatro de carpa, también se vive un nacimiento de figuras cómicas como Mario Moreno “Cantinflas” y Germán Valdés “Tin Tan”. En otro ángulo, el paisaje mexicano, tanto en lo urbano como lo rural capta la atención y es explotado por la fotografía, en tomas estéticamente cautivadoras.

 

Sin embargo, la guerra terminó y con el surgimiento de la televisión, el cine se vio obligado a buscar nuevas tecnologías que, debido a su costo, el cine mexicano no logra reproducir, y aunque surgieron filmes reconocidos por la crítica internacional como “Los Olvidados” de Luis Buñuel, los filmes estadounidenses acapararon el mercado, el cine mexicano se enfrentó al hecho de que sus fórmulas narrativas resultaran repetitivas, y finalmente, junto con la muerte de Pedro Infante, la Época de Oro del Cine Mexicano vio su final.

 

Se realizaron varios intentos (algunos tan desesperados como el cine de ficheras que apostaba por el morbo) para continuar con este esplendor, sin embargo ninguno pudo replicar la belleza del cine de esa época.