Figura inmortal  

por | Jul 6, 2019 | Columnistas, Destacados

Fotografía: Especial

Las Tres Espectaculares del Momento

Por Julio Hernández

 

¡Señoras y señores damas y caballeros, aficionados y aficionadas, respetable público  sean bienvenidos, bienvenidas! ¡esta es la información del mundo de las llaves y contra llaves!

 

Pocos son los luchadores que llaman la atención sin utilizar máscara, pero Don Pedro Aguayo Damián, nativo de Nochistlán de Mejía, Zacatecas, logró lo impensable, tan era así que se dedicó a varios oficios como zapatero, panadero y hasta boxeador; tiempo después, Cuauhtémoc “El Diablo” Velasco lo preparó como luchador y en su debut un error a la hora de la presentación le dio el nombre que recordaremos por siempre… ¡con ustedes Perro Aguayo…!

 

Así dadas sus rudas y feroces características se le quedó el mote, tanta era su hambre de triunfar que en 1975 retó al mismísimo Santo a una lucha de máscara vs cabellera, misma que estuvo a punto de ganar, durante la contienda logró desgarrarle la capucha al plateado y en una rápida reacción del encapuchado perdió la batalla.

 

Sin embargo, el ímpetu nunca lo detuvo para obtener otras preseas como por ejemplo: Stuka, Konnan, Máscara Año 2000 (en la primera Triplemanía de AAA en la Plaza de Toros México), 1Texas Rangers (junto a  Ringo Mendoza), Diablo Rojo, Black Power I y Black Power II (de pareja con Villano III), El Desertor y Hombre Montaña.

 

Las cabelleras de: Bestia Salvaje, Negro Navarro, Sangre Chicana, Lobo Rubio, así como campeonatos nacionales e internacionales y un largo etcétera de triunfos.

 

A pesar de que en sus inicios fue rudo, siempre fue tan querido por aficionados y aficionadas quienes lo convirtieron en técnico, sin embargo nunca dejó de llevar las batallas hasta las butacas, a las frentes y rostros llenos de sangre, porque en dichas batallas aún cuando todo parecía perdió, aparecía la “Silla Zacatecana”, un lance donde se abren las piernas para caer en el pecho del contrario y dejarlo en el suelo o bien las clásicas “Estacas”, las cuales consistían en endurecer las piernas  para caer con todo el peso sobre el abdomen del contrario, y así alzarse con la victoria.

 

Pese a la imagen imponente de Don Pedro siempre fue muy amable con quienes se acercaban a pedir alguna foto o algún autógrafo, fue un luchador quien nunca olvidó sus raíces por tanto cariño expresado por todos los aficionados sin importar el bando con el que se presentaba, de esta manera recordaremos a una de las auténticas y más grandes leyendas de la lucha libre mexicana.

 

Descanse en paz Pedro “El Perro” Aguayo.

 

¡Lamentablemente!… este escrito llega a su fin, se despide su amigo Julio Hernández, les recuerdo que pueden encontrar más información en nuestras redes sociales: @EntreComillasM y @espectacularoff, nos encontramos la próxima con más de la emoción de la lucha libre en Las Tres Espectaculares del Momento.