Entre Líneas

Por: Lic. Fernando Hernández López

Politólogo

 

 

Es difícil recordar en la historia contemporánea de nuestro país, un inicio tan incierto y lleno de tropiezos como el que ha tenido la naciente administración del presidente Andrés Manuel López Obrador. Quizá sólo podríamos compararlo con el inicio de la administración del expresidente Ernesto Zedillo en enero de 1995, a raíz del recordado “error de diciembre”, que derivó en una importante crisis económica.

 

Aquel hecho marcó la administración zedillista y fue el inicio del declive del PRI. A pesar de la situación, el gobierno hizo todo por enderezar el rumbo y algo que debemos resaltar es que el error de diciembre fue una situación involuntaria, consecuencia de diversos factores; una decisión equivocada.

 

Pero la actual coyuntura parece que rebasará aquel error u otros que se hayan cometido. La administración de López Obrador en casi mes y medio ya está marcada, será recordado por tener el peor inicio, llena de desaciertos, sobrada en desinformación, incierta en sus decisiones, carente de capacidad para transmitir a la población seguridad en sus autoridades, nula eficacia en el control de crisis y con un nivel de soberbia que cae en lo ridículo.

 

Compararse con los gobiernos de Juárez o Cárdenas habla de una gran ignorancia, cuando en realidad está más cerca de lo que fue el Porfiriato en su última etapa.

 

Ejemplos de los errores del Presidente de la República y colaboradores en casi mes y medio de iniciado el sexenio ya sobran: la cancelación de la construcción del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México e impulsar la ampliación de la base de Santa Lucía, situación inédita, basada solo en los caprichos del presidente, que ocasionará que los mexicanos paguemos durante 20 años por un aeropuerto que no se construirá, además del caos que se observa en el actual aeropuerto.

 

La cancelación de la Reforma Educativa, pilar de un nuevo sistema educativo que buscaba formar mejores mexicanos y que además quitaba a las mafias sindicales y de grupos porriles, disfrazados de organizaciones magisteriales, el control y manipulación de la educación para su beneficio político y económico.

 

Con el recorte presupuestal a la educación superior y a la cultura para el Ejercicio Fiscal 2019 se contradijo con la eterna defensa que enarbolaba de estos rubros en sus años de opositor.

 

El aumento de recursos para comunicación de la presidencia habla de su necesidad de enarbolar su figura, situación que se criticó hasta el cansancio al peñismo.

 

Su empecinada decisión de disminuir sueldos a funcionarios públicos, jueces, ministros y magistrados, a pesar de ser una medida inconstitucional y el intento de someter al Poder Judicial a su capricho, situación que rompe con la división de poderes, que históricamente ha sido una cuestión que ha caracterizado al sistema político mexicano.

 

La inminente militarización del país a través de la creación de la Guardia Nacional, que ha dejado la percepción de que los dichos de campaña fueron solo mentiras para ganar adeptos, porque se prometió que el Ejército regresaría a sus cuarteles y ahora es un hecho que no solamente seguirá en las calles, sino que asumirán funciones de policía.

 

No conformes con estos errores, con el pretexto de la existencia de corrupción y de una burocracia floja e ineficaz, se ha iniciado el despido masivo de funcionarios públicos en el SAT y se anunciaron despidos de trabajadores del ISSSTE. Gran error afectar a muchos ciudadanos que quizá emitieron su voto a favor del AMLO, con la esperanza de mejorar su calidad de vida y de regalo de navidad recibieron quedarse sin empleo.

 

Por último se comete otro error, que ya tiene repercusiones nacionales: con el argumento de combatir el huachicoleo se cierran los ductos de suministro de gasolina y se realiza la distribución a través de pipas; así, sin ningún plan, sin logística, sin medir efectos secundarios se decide repartir la gasolina a la antigüita, lo que ha generado caos a varias ciudades, incluida la capital del país.

 

Se habla de que no hay escasez de gasolina; justifican que sus acciones son para combatir la corrupción y acabar con el mercado de negro en la venta de gasolina, pero el saldo que tenemos hasta ahora es: ninguna denuncia presentada, ningún detenido y millones de automovilistas haciendo fila durante horas para conseguir unos litros de gasolina.

 

Además de congestionamientos viales, venta ilegal y a altos precios, incertidumbre de la población y el latente riesgo de que si no se soluciona pronto este problema nos encontremos ante una gran crisis en el abasto de productos de primera necesidad y perecederos, lo que evidentemente impactará en la economía de productores, distribuidores y consumidores.

 

Todos estos hechos han derivado en consecuencias que inevitablemente impactaron a la sociedad y, en algunos casos, funcionarios o el propio presidente han tenido que reconocer que se cometió un error.

 

Es preocupante que los errores sean la constante en la actual administración, que todos los días se cometan equivocaciones y se deban hacer aclaraciones. No es posible que estemos en la incertidumbre por no saber qué nuevo error habrá cada día.

 

Y ante este cúmulo de equivocaciones, la pregunta que muchos se formulan es cuál error será el que marcará el sexenio o estaremos ante una inédita administración a la que se le recordará por ir de error tras error.

 

Twitter: @fer_hernandez71