La Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA),  expuso mundialmente archivos que revelan entrenamientos y misiones secretas en las que utilizó como espías aves y otros animales durante la Guerra Fría. 

Entre los animales que significaron una gran esperanza para la organización se encuentran las palomas, quienes fueron equipadas con pequeñas  y amaestradas para fotografiar sitios de interés dentro de la Unión Soviética, en misiones clandestinas.

 

El objetivo principal de los entrenamientos era que las aves espiaran astilleros de Lenigrado, actualmente  San Petersburgo, donde los soviéticos construían sus submarinos nucleares. Sin embargo la experiencia no resultó ya que muchas de las aves huyeron con las costosas cámaras y no se volvieron jamas.

 

 

La CIA también buscó utilizar gatos como escuchas itinerantes y colocó implantes eléctricos en el cerebro de perros para ver si podían ser controlados a la distancia, mientras que varios delfines fueron entrenados para ser potentes saboteadores y espiar submarinos nucleares soviéticos.

Los proyectos Oxygas y Chirilogy determinarían si dichos animales acuáticos podían colocar explosivos en barcos o escabullirse en puertos enemigos para depositar balizas acústicas e instrumentos de detección de misiles.  Ninguno de estos programas duró mucho tiempo y fueron abandonados después de varios estudios.

 

 

A pesar de los fracasos, los elementos de inteligencia estadounidense buscaron el éxito del espionaje en otras aves como halcones, cuervos, búhos y ciertas aves migratorias. Los agentes tenían el pensamiento de que los pájaros eran “sensores vivos” que, sobre la base de su alimentación, podían revelar en sus entrañas las sustancias que los soviéticos experimentaban.

 

En 1974 investigadores desarrollaron el proyecto Axiolite, el cual consistió en que entrenadores basados en la isla San Clemente, en la costa sur de California, enseñaran a pájaros y aves rapaces a volar kilómetros y kilómetros entre un barco y la costa. Si uno de los “candidatos” aprobaba el examen, eran enviados a territorio soviético con una cámara colgada a su cuerpo para tomar imágenes y regresar al punto de partida.

Las aves eran inteligentes pero demasiado lentas para evitar los ataques de otros pájaros. Dos halcones murieron de enfermedades.

 

Do Da  fue el cuervo “estrella” utilizado en actividades de espionaje. Estaba por convertirse en agente de alto vuelo  por su destacado desempeño cuando se encontraba bajo presión; el animal podía cargar más peso que los demás y escapaba de quienes lo atacaban, pero toda ilusión se vio desvanecida cuando Do Da fue vencido por dos cuervos durante el examen más complicado de su entrenamiento.