Crónicas de la Ciudad

Por Alex Vega

       La ausencia de un profesional equipo que oriente el desempeño de los diputados integrantes del Congreso de la Ciudad de México ha provocado que caminen por rumbos inciertos en el desarrollo de sus sesiones de trabajo y en la correcta aplicación de las normas para el debate y la aprobación de reformas y puntos de acuerdo.

 

Sin el menor conocimiento de las reglas básicas para conducir el debate parlamentario, el presidente de la mesa directiva en Donceles tropieza con inusitada frecuencia en el otorgamiento del uso de la palabra para quienes por alusiones personales, de partido o hechos, la solicitan.

 

Una y otra vez en cada sesión las pifias surgen ante la inoperancia de los integrantes de Servicios Parlamentarios. No hay en el recinto parlamentario quién pueda defender a los diputados que a pesar de su larga trayectoria partidista y algunos en el servicio público, ignoran las reglas legislativas.

 

El descontrol generado en el Congreso de la Ciudad inició con el relevo de Angelo Cerda de la coordinación de Servicios Parlamentarios, quien fue sustituido por Carina Piceno, colaboradora del vicecoordinador de los diputados de Morena, Eduardo Santillán.

 

Ignorando todos los requisitos para ocupar ese cargo Carina Piceno fue impuesta y se mantiene en esa posición, a pesar de que sus escasos conocimientos han metido en serios apuros a los integrantes de la Mesa Directiva, quienes con burdas maniobras intentan resolver su total desconocimiento del ejercicio parlamentario.

 

Para ocupar la Coordinación de Servicios Parlamentario del Congreso de la Ciudad de México la ley establece que el aspirante debe tener 30 años de edad, acreditar al menos tres años de experiencia –con conocimientos y habilidades para desempeñar esa responsabilidad– y desde luego cédula profesional de licenciatura en Derecho o materia afín. Asimismo, no mantener relaciones profesionales, laborales o de negocios con algún integrante del Congreso.

 

Carina Piceno se acredita como pedagoga, no tiene la edad requerida y sostiene una relación profesional con el vicecoordinador de los diputados de Morena, Eduardo Santillán, quien la propuso para ese cargo.

 

Lo que sorprende en este asunto que en el recinto de Donceles ha provocado que diputados como Jorge Gaviño, Mauricio Tabe y Jorge Triana le enmienden la plana a la Mesa Directiva, orientando el correcto desarrollo de las sesiones, es la complacencia de los coordinadores parlamentarios al avalar en esa posición a una joven entusiasta, pero sin la menor experiencia en la práctica parlamentaria.