Entre Líneas

Fernando Hernández López – Politólogo

 

Durante años se acusó al PRI de ser un instrumento que servía al presidente en turno para ser el conducto por el cual se realizaban reformas legales en beneficio de la clase política gobernante y siempre en perjuicio de la mayoría de los mexicanos.

De hecho, así se hicieron varias reformas que fueron impopulares e impactaron negativamente en la sociedad, por ejemplo: el incremento al IVA o la ya famosa reforma energética, aunque también se realizaron importantes acciones en favor del pueblo, como la creación de Pemex, del ISSSTE, del IMSS, la aprobación del voto de las mujeres, la implementación del libro de texto gratuito, los desayunos escolares, la creación del IPN, la UAM o el CCH.

Por supuesto las reformas electorales que dieron pie a la participación legal de diversos partidos políticos a partir de 1977, como por ejemplo el actual partido Morena que ostenta la mayoría en el Congreso, heredero de diversos fuerzas políticas, sin una identidad ideológica y política clara que bien se puede aliar con la derecha o con la izquierda.

Es por esta misma razón que no existe un compromiso claro de diputados y senadores de ese partido con el pueblo; ellos se deben a su líder, el actual presidente electo. Sus acciones denotan que su compromiso es con el mesías.

Estamos ante un Congreso arrodillado, porque jamás se había visto a legisladores tan sumisos, lacayos del presidente, que aún no rinde protesta.

Dos cámaras sin dignidad, que sin recato igual hacen caso omiso y no realizan las reformas legales  para dar marcha atrás al famoso gasolinazo, que era una de sus principales banderas de campaña; que le cantan las mañanitas a su líder en el recinto legislativo; que presentan reformas para que un cuate del presidente electo ocupe la dirección del Fondo de Cultura de Económica, además aprueban sin chistar la militarización del país, cuando fue una promesa de campaña no hacerlo.

No dudan en gritar a los cuatro vientos que “es un honor estar con Obrador” o en señalar que están ahí gracias a su líder; pero entonces ¿dónde queda lo señalado por la Constitución que los diputados y senadores representan al pueblo, que su soberanía en ellos se deposita?

Además, los grupos parlamentarios opuestos a Morena, no representan ningún contrapeso, son simples espectadores y ésta situación en nada ayuda a la división de poderes, al desarrollo del país, al fortalecimiento de la democracia y la libertad. 

Por el contrario, están en riesgo las instituciones creadas durante décadas, que costaron diversos movimientos sociales y políticos, donde muchos de los que ahora integran el Congreso participaron y han olvidado todo eso por lo que lucharon.

Es por ello que la actual coyuntura con un Congreso con esas características,  pareciera que está ocasionando que el país caiga en un espiral de retroceso, que de continuar así,  tardaremos décadas en recuperarnos.