ENTRE LÍNEAS

Fernando Hernandez López – Politólogo

 

 

 La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece como un derecho fundamental en el cuarto párrafo del artículo 4 que: “Toda persona tiene derecho a la protección de la salud”.

 

La Salud de los habitantes de la República Mexicana a partir del siglo XX, tiene un enfoque social, donde parte del bienestar de las y los mexicanos radica en la prevención, erradicación y atención de enfermedades por parte del Gobierno.

 

Es por esta razón que los últimos 100 años, la salud ha sido una prioridad en las políticas públicas de nuestro país, debido a esta situación no es casual que los gobiernos post revolucionarios hayan construido una importante red de salubridad a lo largo del país, se crearon importantes instituciones como el IMSS y el ISSSTE para beneficio de los trabajadores.

 

Sería irresponsable decir que el sistema de salud ha funcionado perfectamente a lo largo de su historia, por supuesto que no ha sido así; por el contrario, no ha abarcado a toda la población, ha tenido carencias, ha habido negligencia, malos manejos; pero a pesar de eso, nuestro país ha logrado tener éxito en materia de salud, es decir, por ejemplo se han erradicado enfermedades, como la poliomielitis.

 

Se han tenido importantes avances en materia de trasplante de órganos en hospitales del IMSS e ISSSTE. También importantes hospitales especializados en materia de nutrición, cáncer, neurología, cardiología, entre otros, lo que ha permitido atender y salvar la vida de muchos mexicanos.

 

Indudablemente, falta mucho por hacer en materia, todavía son muchas las comunidades que no cuentan con una clínica u hospital, aún son insuficientes las camas, el personal y las medicinas para atender a millones de usuarios.

 

Todavía hay mujeres que dan a luz en pasillos de hospitales o en la banqueta, aún hay personas que mueren por no recibir un órgano a tiempo, derechohabientes que mueren de cáncer por no recibir la atención adecuada; éstas son la realidad y no podemos ignorarlas.

 

Es por situaciones así, que no se entienden las acciones tomadas por el gobierno federal, en nombre de la “austeridad”, como reducir el presupuesto en el IMSS, se ha fomentado el desabasto de medicamentos, el más significativo el de retrovirales, se ha reducido el presupuesto para la detención del cáncer de mama, se suspendió la prueba de tamiz en bebes.

 

Por si fuera poco lo anterior, se redujo el pago a médicos residentes y de becas para médicos prestadores del servicio social, esto pone en riesgo su trabajo. Hechos inadmisibles en un país que aún requiere de cubrir muchas necesidades de salud, en el cual los más pobres son los más afectados.

 

La salud de un país no puede estar condicionada a ninguna acción de austeridad, es un derecho fundamental plasmado en nuestra Carta Magna, por los que las políticas públicas en materia de salud deben apegarse al principio de progresividad.

 

Pero contrario a lo anterior, la actual administración pareciera que no tiene interés por velar por el bienestar de los mexicanos, sino conservar sus clientelas electorales, a pesar de que con estas acciones se ponga en riesgo la salud y la vida de millones de personas.

 

Importante también es de resaltar que a pesar de las carencias y limitaciones que hubiesen existido en anteriores administraciones, no se había percibido una posible crisis, como la que ahora amenaza ocurrir. Las autoridades deben entender el tema de la salud como una cuestión de derechos humanos y no como un lujo, más allá de una cuestión de austeridad.

 

Es por ello que el Congreso Local y Federal, así como la sociedad civil, no deben ser simples espectadores y desde cualquier trinchera se le diga a las autoridades y en primer lugar al propio Presidente de la República Mexicana “Con la Salud No”.

 

Twitter: @fer_hernandez71