Entre Líneas

Fernando Hernández López

 

 

El 5 de junio de 2009 ocurrió una de las mayores tragedias que recordemos en nuestro país, el incendio de la Guardería ABC, en Hermosillo, Sonora, que cobró la vida de 49 menores de edad y dejó heridos a más de 70, muchos de ellos con lamentables secuelas de por vida como consecuencia de las quemaduras o la inhalación de humo. La tragedia de la Guardería ABC se pudo evitar y quizá fue consecuencia de diversas omisiones y hasta complicidades.

 

Aquel día, en la colonia Y Griega, al sur de la ciudad de Hermosillo, al filo de las quince horas se inició un incendio en una bodega del gobierno de Sonora, aledaña a la guardería, donde se guardaban archivos y placas de control vehicular del estado. La guardería funcionaba desde 2001 y era subrogada por el IMSS a particulares.

 

El fuego se propagó rápidamente y alcanzó las instalaciones de la guardería en donde los menores dormían. En cuestión de minutos el lugar fue un verdadero infierno.

 

Más de 100 menores, además de maestras, no pudieron salir inmediatamente debido a que el lugar no contaba con las medidas de protección civil requeridas; no había salidas de emergencia ni extintores, ni sistemas anti fuego y solo se podía acceder o salir por una estrecha puerta; es decir, era una verdadera trampa a la que se le había permitido funcionar y a la que incluso semanas antes la habían reconocido por su “adecuado funcionamiento”.

 

Evidentemente la guardería no tenía las medidas de precaución necesarias, situación que quedó de manifiesto aquel viernes de junio de 2009.

 

Después de 10 años no ha habido justicia ni para los menores fallecidos ni para los heridos, la tragedia dejó huella en nuestro país, marcó el antes y después en el funcionamiento de guarderías; dejó huellas en las autoridades de Sonora, del IMSS y del gobierno federal.

 

Pero a pesar de que hubo muertos y heridos, no existe a la fecha ningún responsable en la cárcel; por el contrario, la propia Suprema Corte de Justicia resolvió que ninguno de los funcionarios señalados de incurrir en alguna responsabilidad, la tenían.

 

La tragedia de la Guardería ABC nos mostró nuevamente el cómo la negligencia puede causar muertes, pero también la gran solidaridad de los mexicanos, jóvenes, mujeres, hombres, que sin equipo especial, sin ninguna capacitación y arriesgándose a sufrir lesiones rescataron a los menores, desde aquel héroe que hizo un boquete con su camioneta, así como aquellos que ingresaron al lugar en llamas. De igual manera no se puede olvidar la actuación de bomberos y policías que combatieron el incendio, que hicieron todo lo humanamente posible para rescatar a las niños y niños.

 

ABC no puede olvidarse, no debe quedar impune, porque hasta la fecha no se ha castigado a nadie, aunque si se ha lucrado políticamente con la tragedia; pero no ha habido la voluntad para que se haga justicia a los menores que ahí murieron o resultaron heridos.

 

A 10 años de distancia la ciudad de Hermosillo es muy distinta. Sus habitantes maduraron. Acostumbrados a no lidiar con grandes tragedias, aquella ocasión el fuego los despertó a la realidad; pero también aquél incendio pasó a ser parte de los sucesos más dolorosos en la historia de nuestro país.

 

Son de esos acontecimientos que te marcan como sociedad y como país; son hechos que por más que los analices no encuentras ninguna razón por la que no se haya evitado.

 

Los padres de los menores muertos y heridos, no han cesado en exigir justicia, porque es evidente que se violaron sus derechos fundamentales.

 

Siempre estuvo en riesgo su vida, quizá muchas personas lo sabían y nadie hizo nada para evitarlo. Nadie pensó en la seguridad de los menores; eran y siguen siendo invisibles para las autoridades.

 

El incendio no solo marco a los sonorenses, también a los mexicanos, por ello no podemos permitir que 49 vidas que se perdieron queden en el olvido, pero tampoco a los que resultaron heridos y con secuelas para el resto de su vida. Fue una tragedia que a pesar de que no te afecta directamente, la sientes y te duele, porque sabes que todos estamos expuestos a que nos ocurra algo similar.

 

Son 10 años de una tragedia que no debió ocurrir, que se pudo evitar, y que desgraciadamente en todo este tiempo lo único que no ha estado presente para las víctimas de la Guardería ABC y sus familias, es la justicia.

 

Twitter: @fer_hernandez71